jueves, 30 de julio de 2009

¡¡¡Apreciar lo sencillo de la vida!!!

Los milagros son comparables a las piedras: están por todas partes ofreciendo su belleza y casi nadie les concede valor. Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepcion. Sin esa sencibilidad todo se hace banal al acontecimiento maravilloso, se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud cuando sucede lo extraordinario se le vé como un fenómeno natural del que, como parásitos, podemos usufructuar sin dar nada en cambio. Mas el milagro exige un intercambio: aquello que me es dado debo hacerlo fructificar para los otros. Los milagros, nadie los hace ni los provoca, se descubren.....